Christian Dior: Diseñador de sueños

Es la exposición de Dior más grande nunca montada: prácticamente tres mil metros cuadrados del Museo de Artes Ornamentales de la ciudad de París dedicado a su obra. “Christian Dior: Diseñador de sueños” festeja los setenta años de vida de las “maison”, y cuenta con cerca de trescientos vestidos, tanto diseñados por Dior como por sus 6 sucesores: Yves Saint Laurent, Marc Bohan, Gianfranco Ferré, John Galliano, Raf Simons y Maria Grazia Chiuri. Se exponen piezas que vistieron Gracia de Mónaco, la princesa Diana o bien ‘celebs‘ como Charlize Theron, como cientos y cientos de documentos, piezas de arte y objetos de tendencia. Todo, todo Dior.

El espectáculo empieza con un vestido “colorado satán” de cintura marcada y falda a tablas, que representa la silueta por la que Christian Dior pasaría a la historia: el “New Look”. Fue Dior quien fijó el ideal de femineidad de la posguerra a similitud de un reloj de arena y transformó a París en el mejor escenario para la nueva belleza.

“Con el “New Look”, la casa Dior se transformó en un sitio de interés para los turistas tan esencial como el resto de los monumentos de la ciudad de París”, explica Florence Müller, una de las comisarías de la muestra. “Representaba la reconstrucción de la urbe tras la guerra y su rol como el mejor sitio del planeta para poder ver moda”.

En las primeras salas, los comisarios han preparado la información biográfica y personal del sastre, mediante cajas que poseen objetos significativos para los primeros años de su carrera. Ahora se marchan sucediendo los diseños, intercalados con los bustos tradicionales, pinturas renacentistas y estatuas surrealistas que le inspiraron. El empleo del color es fabuloso en ciertas escenografías, singularmente en la llamada “Colourama”, con zapatos, perfumes y bolsos preparados en orden cromático. En otra sala se puede ver la repercusión que los jardines tuvieron en sus diseños, plasmada en un Monet, en un techo cubierto por cientos y cientos de viñas y zarcillos hechos de papel, aparte de en un frágil mini vestido de coctel.

Resulta en especial aplastante el espacio dedicado a las creaciones de John Galliano, tan espectaculares que prácticamente le hurtan estrellato al mismísimo Christian Dior. Los dos podían alardear de una maestría técnica incomparable, y la exposición consigue hacer justicia a un diseñador que abandonó la “maison” por la puerta de atrás y enfrentado a una gran polémica por su alcoholismo.

No es el único que padeció en sus carnes la presión de coser para una casa como esta: Raf Simmons abandonó en dos mil quince debido a los inaguantables niveles de agobio que le provocaba la demanda propia de una firma como Dior. Maria Grazia Chiuri resiste por el momento, mas sin haber mostrado todavía el destilado de este tiempo en forma de compilación definitoria que se espera prácticamente siempre y en todo momento de las grandes y también históricas firmas francesas.

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